Desayuno sin diamantes

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia... ladylikeaudrey@hotmail.com

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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2003.

¿Futuro? No, gracias.

Me pregunto si sería buena idea ir a que me leyeran la mano o las cartas o algo así. Fue la semana pasada cuando las chicas y yo paseábamos por el centro comercial y vimos la habitacioncilla de la bruja. Por lo visto estaba de oferta y podían averiguarte el futuro en un plis-plas y por sólo 12 euros. Desconfié. Pero me pasé la tarde pensando si me hubiera creído o no lo que saliera, supuestamente, de la bola de cristal.
Imaginé: “conocerás a tu pareja comprando el pan”. Lo que, en consecuencia, me obligaría a ir todos los días. Pero claro: ¿y si no acierto con la hora? ¿Debería quedarme toda la mañana en la panadería observando a todo hombre que entrara? ¿Y si no es esa la panadería? No, es demasiado estresante, imaginaré otro ejemplo:
“lo conoces ya”. ¿Lo conozco ya? ¿Qué broma es esta? A ver...jeje, espero que sea el novio de A...
01/12/2003 21:47 Enlace permanente. Tema: No puede ser verdad No hay comentarios. Comentar.

Sin pensármelo dos veces

bat.jpgTan segura estoy un día de algo como al otro de todo lo contrario. Lo cual me produce un desolador panorama mental. Me resulta bastante complicado determinar el origen del problema, localizarlo y mucho más intentar dominarlo. Sólo se que ocurre de repente.
Aunque no quita que tenga una lista de planes a cumplir a largo o a corto plazo (y de amplios límites, por supuesto) pero que me hago recordar continuamente para ir llevándolos a cabo y no dormirme en la laureles. Eso intento llevarlo a rajatabla. Pero todo lo demás me sobrepasa. Cualquier situación es un mundo de complicaciones para mi. Mientras más posibilidades se me ofrezcan: más complicado me resulta. Para mi, las cosas deben ser blancas o negras. Así de claro. Las cosas no pueden ir ocurriendo, tengo que hacerlas ocurrir al momento. Mientras más tiempo tengo para pensar algo, más lo desatino. No se me debe hacer elegir; en ese caso, cuando decida algo y todo parezca en orden, sufro una especie de cortocircuito interior y cambio de opinión: quiero justo lo contrario. De repente me han ido surgiendo ideas que aseguran que mi nueva decisión es totalmente válida y no hay más que hablar.
04/12/2003 13:59 Enlace permanente. Tema: Imaginaciones mías No hay comentarios. Comentar.

Kilómetro 0

(Renovarse o ... no)
Busco método indoloro para poner a cero el cuentakilómetros de mi cerebro.
04/12/2003 00:31 Enlace permanente. Tema: Sin clasificar Hay 1 comentario.

Otro día igual

Hoy será un día de esos que pasan desapercibidos, a engrosar la lista de días vividos.
Todo ha sido un barullo mastodóntico de ruidos, gritos, farsas, cucharetazos y risas inverosímiles e histriónicas. Me giré y pedí un analgésico. Decidí no errar, no abrir la boca (quiero solucionar mis propios problemas) e intentar parecer no aparecida por allí. Pero estaba y erré, abrí la boca. No había analgésicos. Acabé confesando:
-Anoche no dormí. Estaba molesta, volví a sentirme engañada o insultada. Depende del minuto. ¿Qué hago?
-Déjalo.
Decidido. Es lo que yo pensaba. Nada como escuchar lo que quieres oír.

Un paso atrás

Esta mañana estuve indagando en la Universidad cuando entregar la matrícula para las prácticas. Desde este verano ha sido un: sí puedes hacerlas en febrero, no puedes, sí puedes, no hay cupo suficiente, y por último: sí puedes matricularte. De modo que fui toda decidida y feliz a rellenar mi preinscripción. Me explicaron el plazo y la cuota, etc... “Menos mal que no tengo que esperar hasta septiembre para hacerlo”, pensaba, ilusa de mí, viviendo en la quimera que me produce toda la falsa organización de la Universidad.
Cuando he llegado a casa y he comenzado a leer las instrucciones: oh, sorpresa! mi especialidad no la encuentro en ningún grupo y leo: no se ofertan plazas de materias que han cubierto suficientemente el cupo previsto en la convocatoria ordinaria de septiembre...
Y encima hoy había charcos y no tenía por dónde pasar. :(

Menos mal

No soporto al novio de B. Parece hecho de despojos humanos. Algunos de sus errores consisten en creer que es inteligente, creer que es atractivo y creer que, por el simple hecho de ser hombre, las mujeres tenemos que rendirle pleitesía. Gracias a esa bestia neandertal a B no le quedan amigas. Siempre quedamos cuando sé que no estará ese, prefiero vivir mi vida sin tener que cruzarme con el monstruo maloliente que tiene como novio. Porque a mí me habla a voces, me insulta y me dirige frases que comienzan con “quien te manda a ti...” El caso es que es consciente de que yo le planto cara a sus estúpidas y necias formas de comportarse y eso le fastidia, hay momentos en que parece que le hierve la sangre. A pesar de ser relativamente joven se comporta igual que el peor de los tiranos machistas. Es triste que aún se críen especimenes como este, que deberían extinguirse de una vez. Menos mal que hace meses que no le veo, aunque creo que es él quien más se alegra.

No abandonaré el juego

breakfast.gifEn ocasiones pierdo el control de una forma elástica y perfecta. Luego vuelve a mí. No entiendo muy bien qué se cruza en mi cabeza para que el laberinto surja. Es odioso como doy importancia a algo tan fuertemente que todo lo demás queda obsoleto e impreciso. De repente algo ocurre, sin imaginarlo y cobra una importancia feroz, haciendo que olvide por completo lo primero, aquello que me quitaba el sueño, haciéndolo parecer como el peor motivo donde pude haber gastado mi tiempo. El concepto de importancia y el de culpabilidad van tremendamente enlazados en mí.
Otra idea que me acecha sin cesar es la del miedo. Aunque creo que, últimamente, intento que no me afecte tanto, al menos no como antes. Mi táctica para que mi miedo a la muerte, al perder a alguien o a quedarme sola, quede encerrado, consiste en convencerme en el tiempo que he perdido haciendo sortilegios y extraños hechizos para que nada de eso ocurriera y en las horas de sueño que no he tenido porque tenía que vigilar que todo andara bien alrededor. Me propongo dejar todo el miedo y me sugiero que, a partir de este momento, será el miedo quien me tema.
De todo lo que me propuse hacer este año (en realidad fueron sólo tres cosas) quizá consiga una. El tiempo es otra cosa que me supera, me domina. El tiempo corre por una autopista incólume mientras yo ando salvando desniveles continuos en el camino, faltándome todo ese tiempo que, en realidad, escapa veloz. Pero no me siento mal. Estoy segura que llego a una parte del camino donde se ensancha y se aclara, a partir de ahora será más fácil avanzar: no queda otra si hasta ahora ha sido un infierno.
Visto lo visto (y lo oído) deja de importarme salvajemente si apruebo o no el examen de ayer. Por mi parte todo está hecho ya. Ya he mostrado las cartas con las que jugaba, sólo queda esperar ver quien llevaba las mejores.
En realidad ya tengo otras cosas más importantes en la mente, cosas en las que, de nuevo, no soy yo la protagonista. Pero la preocupación es impertérrita. Como un David a subir escaleras sobre mis hombros. También pasará, espero.

Las cosas cambian

Lo vivido estos días se sale de lo común. Como un cabriolet en plena Edad Media. Sin embargo no me ha asombrado. Simplemente me lo esperaba sin esperármelo: era la consecuencia.
Otra vez me dio pena despedirme de V, que viaja a 800 kilómetros de distancia, como en los tiempos remotos. Hemos pasado unos años fuera de juego y ahora todo vuelve a ser como antes. Me alegro de recuperarnos otra vez. Es una gran amiga.
Las dos (junto a mi hermana y alguna más) luchando contra el novio de B. Ha sido divertido. Se llevó su merecido y nosotras brindamos por el triunfo. Era necesario. No sé cuando olvidaré la cara del resto del mundo al vernos concluir la hazaña. Tantas risas desparramándose fueron la apoteosis de estos días.
Pero por otro lado... Hay una historia sorprendente hormigueando por nuestras vidas: La de J. Intento alejarme de aquellas niñas con las que salía con 12 ó 15 años. J era un niño tímido, dulce y reservado. Nunca me cayó mal, al contrario: nos llevábamos bien, pero otras hacían chistes de él. Aquello no era lo que más me molestó, llegaron a hacer chistes también de mí. Dejé de ver a J. Dejé de salir con ellas. Pasó el tiempo. El negocio de su padre bulló como la espuma, él su único heredero. En cuatro años ha comprado dos pubs y una discoteca que regenta él mismo. Tiene 23 años. Ya no hacen chistes. Buscan la manera de “conocerlo”. A veces lo veo (por ejemplo: ayer) sigue teniendo la misma mirada dulce y la misma sonrisa encantadora pero mezclada con 2/3 de joven triunfador y aderezada con su flamante BMW y su reloj de oro.


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